6 Mierdas que nos han contado sobre el amor y que nos hemos creído (como gilipollas que somos)

Ríos de pixeles se siguen escribiendo a diario sobre el amor y tengo la sensación de que aún no hemos aprendido una mierda al respecto. Generación tras generación hemos ido sobreviviendo sin la más mínima educación emocional y eso, más pronto que tarde, se paga.

El cine, la literatura, la música, los refranes populares… nos llevan contando durante siglos lo que, en teoría, es el amor, y he aquí el problema. En la mayoría de los casos lo que nos cuentan es un quintal de patrañas pero eso sí, muy bien adornadas.

¿Te has dado cuenta de que la mayoría de las historias de amor, son en realidad historias de desamor? Que yo lo entiendo, que si te vas a poner a escribir Romeo y Julieta, la cosa no queda tan bonita si resulta que los Montesco y los Capuleto son dos familias que hacen barbacoas todos los domingos y están encantadas de que sus hijos se enamoren. ¡Qué nos gusta un drama! Pero no nos engañemos, que dos amantes terminen muertos de la manera más tonta antes de de tener pelitos en las zonas nobles, es una historia de terror, no de amor.

A ver si nos enteramos: que ser artista (compositor, escritor, guionista…. ) no es sinónimo de ser sabio y que los grandes creativos de la historia han sido, al mismo tiempo, grandes atormentados, con mucho talento, pero atormentados al fin y al cabo. Y así las cosas, dos muchachos de Zaragoza en plena depresión (supongo yo) escriben una canción que dice “sin ti no soy nada” y millones de incautos la cantamos a gritos sin darnos cuenta de que el mensaje que transmite es de lo más destructivo. Queridos Amaral, a lo mejor vosotros no sois nadie si no tenéis pareja, pero ponerle una melodía pegadiza a un mensaje tan nefasto es una putada gorda para la educación emocional de generaciones. ¡Qué poquitas canciones se han escrito donde se diga “te quiero porque me respetas y me tratas fenomenal, churri”. En fin, que me enciendo….

Hoy, para abrir boca con este tema, quiero empezar cebándome con los refranes populares que, en mi opinión, más daño nos han hecho (y seguirán haciendo, me temo).

El amor es ciego

Lo que implica que no es de buen enamorado aplicar ningún filtro a la hora de emparejarse. “Mi novio es un vago y un putero” pero como el amor es ciego y yo no puedo evitar sentirlo, pues me como este sapo, porque al menos sé que esto sí es amor (porque lo dice un refrán). Mierda pura en lata, vaya. Si el amor es ciego, debería dejar de serlo. Si te sientes atraído/a con frecuencia por personas dañinas, vete pidiendo cita con un psicólogo porque eso no es amor, eso es un conflicto emocional de dos pares de cojones, por no decir una patología. Podríamos aquí acuñar el primer mandamiento del amor sano: “si duele, no es amor, y punto”. Que parecemos gilipollas.

Quien bien te quiere te hará llorar

Más de la misma mierda. Que mi pareja me hace sufrir, pues yo tan contento porque eso sí, señores, eso sí que es amor. A que no decimos “quien bien te gobierna te desahuciará de tu casa”, “quien bien te enseña te humillará delante del resto de los alumnos”, “quien bien te cocina te servirá rata estofada”… Pues eso. Si tiene el aspecto de la mierda y huele como la mierda, para que coño lo pruebas si lo más probable es que sea mierda. Pues así somos (me dan ganas de poner “asi semos” porque esto es de ser muy cateto). Propongo aquí el segundo mandamiento: “quien bien te quiere te hará soñar” (que queda cursi, pero tiene mejores consecuencias).

Donde hay celos hay amor

Me partiría la caja, si no fuera porque es dramático. Una cosa es que cuando uno está enamorado le da cosica que le tiren los trastos a su pareja, así sin pudor, en la cena de Navidad de su empresa, pero de ahí a que ser celoso es sinónimo de amor… No jodamos. Los celos son síntoma, únicamente, de inseguridad, y esto no es bonito lo mires por el lado que lo mires. ¿Te suena el término “celos patológicos”? Pues eso. Si eres tu quien los sufre ya tardas en pedir cita con un loquero, y si es tu pareja quien te ama a base de decirte que no te pongas minifalda, un “vete a la mierda” a tiempo previene muchos disgustos. Tercer mandamiento: Donde hay amor, hay respeto y admiración.

Amores reñidos, los más queridos

Esta se lleva la palma. “Tía mi novio y yo tenemos unas broncas que no veas”, y la amiga contesta “sí tía, eso es porque os queréis mogollón”, a lo que la primera apostilla “claro, es que si no esto sería muy aburrido”. Fenomenal todo. Vamos, que una pareja que no discute, que se lo pasa bien estando juntos, que llega a un acuerdo casi siempre y que cuando no es así lo resuelven de manera civilizada, no son una pareja, son un par de sosos de la hostia. Así nos va… Cuarto mandamiento: “amores tranquilos, los más queridos”.

Desafortunado en el juego afortunado en el amor

Esto es el gran consuelo de los tontos. A ver, ser afortunado en el juego es una cuestión de probabilidades. Hay unos señores muy listos que llevan añísimos estudiando el tema. Es una ciencia y se llama estadística. No ha nacido nadie que sea afortunado en el juego de manera continua (si no de qué iban a vivir los casinos). Entonces, como nadie es afortunado en el juego podemos concluir que toooooodos somos afortunados en el amor, aunque tu pareja sea el mismísimo Gargamel. Que he perdido en el el bingo online, ¡perfecto!, eso es señal inequívoca de que mi matrimonio de mierda es perfecto. ¡Tiene mucha lógica! Quinto mandamiento: “pensar que el amor es sólo cuestión de azar, no es mucho pensar” (mira, este hasta me rima).

La mancha de mora con otra verde se quita

Que no digo yo que cuando hayas roto con tu pareja no salgas a ligotear, que esto es muy opcional, pero si ves que se repite mucho, hazte mirar lo de “no se estar solo”, porque no se ha demostrado que andar de picaflor cuando aún no nos hemos ni lamido las heridas cure una mierda. Que te has separado, pues unas semanitas de reflexión, de cuidarte, de reorganizar tu vida…. que es lo que toca. Lo demás es puterío sin sentido o, a lo peor, una relación puente, que es cuando te lías con alguien por quien no sientes nada porque eres tan miserable que prefieres hacer daño a quedarte solo en casa viendo la tele un domingo por la tarde. Sexto mandamiento “dale tiempo al desamor”.

En resumen, hablando mal y pronto, los motivos por los que dos personas mantienen una pareja son de lo más variopintos y van desde el amor verdadero a una simple concordancia de patologías.

Si sufres, no es amor, ni se le parece, por más que lo diga Enrique Iglesias.