¿Eres un jefe de mierda?

Jefe, CEO, director, manager, encargado, responsable… Los llamamos de mil maneras diferentes, pero coloquialmente siempre nos dirigimos a ellos como “el jefe/a”. Hay muchas maneras de ejercer el liderazgo y quizá, si en tu trabajo tienes subordinados, alguna vez te hayas preguntado ¿lo estaré haciendo bien? Te diría que hay una manera muy fácil de saberlo: si los componentes de tu equipo prefieren autoagredirse con una grapadora antes de tomarse un café contigo, está claro, eres un jefe de mierda. Pero no te preocupes que voy a darte alguna pista más para que salgas de la duda (aunque claro, si eres de esa clase de jefes que todo el mundo odia, quizá nunca hayas hecho un poco de autocrítica y nunca leerás este artículo). Estas son las pistas:

1. Gritas, ofendes y das órdenes de manera despótica

Si eres de los que piensa que aún vive en los 60 y crees que la autoridad se impone a base de tratar con desprecio a tus empleados/subordinados, eres un desastre de jefe. Además seguramente tienes una vida personal patética porque si no no sentirías la necesidad de actuar como un pequeño dictador. Podría asegurar además que llevabas toda la vida deseando tener un puesto de responsabilidad para tratar mal a la gente. Que sepas que se nota que eres un amargado. Este tipo de jefe tiene a pensar que un ambiente tenso y de mal rollo es más productivo (es que no lee mucho).

2. Te molesta el talento de tu equipo

Un mal jefe suele distinguirse por sentirse amenazado por el talento de sus subordinados. Piensa que su puesto está en peligo y hace lo imposible porque no se note que tiene trabajadores brillantes. Es un clarísimo síntoma de inseguridad y sólo se arregla pasando por el diván de un terapeuta. Un verdadero líder potencia las habilidades de su equipo y se siente orgullos de ellos.

3. Nunca felicitas a nadie por sus logros

Muy relacionado con el punto anterior, un jefe que sólo destaca lo que ha salido mal y nunca felicita por los desempeños sobresalientes por miedo a “que se lo crean” es un inepto integral. Además este tipo de jefe aprovecha con frecuencia los logros ajenos para ponerse medallas ante sus superiores. Un asco, vamos. Además suele ser un lameculos con sus superiores porque claro está que no llegó a ese puesto por méritos intelectuales.

4. Pedir mucho a cambio de nada

Horas extra, trabajos que no corresponden al puesto o incluso favores personales… este tipo de jefe piensa que vivimos en la época feudal y que puede pedir lo que quiera porque para eso es “el que manda”. Este tipejo no distingue entre una relación personal y una profesional. Si eres de esta tipología, te recuerdo que tus empleados trabajan por dinero y que si quieres que trabajen más tendrás que pagar más. No es complicado de entender (o sí). Un contrato de trabajo no es una carta de esclavitud, lo que pasa que tu aún no te has enterado.

5. No sabe lo que es delegar

Si has tenido que buscar el término “delegar” en el diccionario, seguramente eres ese tipo de jefe que siempre piensa que eres quien mejor hace las cosas siempre en su empresa (en su casa, en la vida vital y en el mundo mundial). Delegar es tener confianza en las capacidades de los demás y asumir que hay muchas maneras de que algo esté bien, no solo la que uno conoce. Además es una “cualidad” absurda, dado que al final se carga de trabajo y sus subordinados, hartos de que nada esté bien a tus ojos, dejan de tomar la iniciativa. Mal.

Hay muchas más características propias de un jefe patético, pero creo que con estas 5 ya te habrás hecho una idea de cuánto te aprecia tu equipo. Hablando mal y pronto, un jefe de mierda es aquel que lleva dentro un pequeño Franciso Franco y que en lugar de ocuparse de sus complejos salpica caca por doquier para sentirse mejor (suele tener una vida sexual, como decirlo… poco satisfactoria).

De nada.